
En esta obra, el verde lento de una ciudad minera desciende hasta el muro. Verde de cobre, rojo ferroso, la pequeña arqueología del tiempo dispuesta en plano. No hay centro. Se camina a lo largo como se camina junto a un largo cerco al anochecer.
Ancha como un muro, baja como un horizonte. Pedra Branca toma el verde lento del techo de una casa minera y la deposita en plano: verde de cobre, rojo ferroso, la pequeña arqueología del tiempo. No hay centro ni narrativa. Uno camina a lo largo de ella como camina junto a una larga cerca al anochecer.