
En esta obra, tres pesos de marrón rojizo se mantienen en un único registro. De lejos, uno solo. De cerca, el hierro cede al latón, y el latón admite un verde tan callado que linda con el pensamiento. Como los altos pastos, da mucho al casi nada dar.
Desde unos metros, Itamonte se lee como un solo registro de marrón. De cerca, el hierro cede a pequeñas respiraciones de latón, y el latón admite un verde tan callado que linda con el pensamiento. Como los altos pastos del pueblo que le da nombre, la obra da mucho dando casi nada.
No le quité nada al mundo. Solo le di tiempo.